"...Yo no le temo a la muerte ni tampoco la deseo...El problema es que uno, a la edad que tengo yo, necesita arreglar muchas cosas..." En ese momento Renzo tenía 53 años y al hacer con gran lucidez el balance de su vida, lamentaba profundamente no poder seguir creando. Vivir es crear, sostenía.

Y entre las tareas que dejaba pendientes están tres importantes obras, hasta ahora inéditas, fruto de su genio creativo. La primera de ellas es relativa a la Isla de Pascua, donde LUKAS confirma su calidad de notable investigador y, a la vez, su condición de observador perspicaz de lo esencial y lo personas, paisajes, monumentos y situaciones.

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